Todo empezó con ganas de comer un alfajor
En plena pandemia empecé a hacer alfajores casi de manera intuitiva. Pensé: “Soy pastelera, ¿cómo no voy a poder hacerlo yo?”
Lo que comenzó como una simple prueba fue creciendo entre recetas, errores, ajustes y una búsqueda cada vez más profunda. Con el tiempo, los alfajores dejaron de ser solo una receta para convertirse en un camino de aprendizaje, experimentación y construcción de una mirada propia sobre el producto.